Lunes, 09 Julio 2012 22:02

El Capricho de una dama Destacado

Escrito por Isabel García López
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Del deseo de una mujer ilustrada -de aguda inteligencia y exquisita sensibilidad- emergen “los caprichos” que hoy adornan y enriquecen uno de los jardines más atractivos y sugerentes de Madrid.

Fue a finales del XVIII, cuando los duques de Osuna adquieren una finca de huertos y frutales cercana a Madrid, en la Alameda, para crear allí una villa de retiro –con su palacio y su jardín- donde poder descansar y dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas.

Siguiendo las directrices de la duquesa de Osuna, María Josefa Alonso Pimentel, -muy ligada al gusto de la Ilustración, a la filosofía del culto a la libertad y del amor a la naturaleza- esta finca de catorce hectáreas se somete a un proceso de transformación y embellecimiento hasta convertirse en un elíseo artístico-natural que sería frecuentado por invitados ilustres, intelectuales y artistas.

Así comienza la historia de El Capricho, en el que se aúnan la tradición clásica francesa con la nueva estética paisajista inglesa que triunfa en la jardinería europea en la segunda mitad del XVIII. El jardín francés o parterre -geométrico y clásico- se extiende delante de la fachada oeste del Palacio, con su uniformidad en los setos y los árboles, con sus fuentes y estanques y con un laberinto, en un nivel de menor altura, hecho a base de laurel y concebido para el juego amoroso y los escondites. El jardín paisajista inglés, en la zona norte, es el que abarca una mayor extensión y donde la vegetación crece de una forma más libre e irregular, con la ría y el estanque, invitando al paseo y al romanticismo. Entre árboles del amor, olmos, almendros y encinas, el recorrido es especialmente bello en primavera por el color de los lilos en flor.

El Capricho abrazó el ingenio de los más prestigiosos jardineros, arquitectos, escultores, pintores y escenógrafos de la época conformándose en un espacio de recreo donde la duquesa de Osuna podía sorprender a sus invitados con interesantes elementos escultóricos que salpican el jardín –como el Templete de Baco o la Exedra de la Plaza de los Emperadores- y con singulares edificaciones, denominadas “caprichos”, concebidas para el placer, el juego, el regreso a la naturaleza y la exaltación del mundo rural.

Entre estos “caprichos” destacar la Ermita, construida con un aspecto ruinoso –como escenografía teatral- y en la que un ermitaño (posiblemente un actor) sorprendía a quienes pasaran por allí; el Abejero, una especie de palacio para las abejas donde se podía observar su labor exaltando así el valor del trabajo; el Fortín, con su foso y cañones, para divertimento de grandes y niños; la Ría, con 500 metros de longitud, que recorre toda la parte norte del jardín con curvas sinuosas y vistas cambiantes, abriéndose a mitad de su recorrido un pequeño lago donde se encuentra el Embarcadero y la Casa de Cañas, de aspecto chinesco, que servía como mirador de reposo y para guardar las barcas; el Casino de Baile, al que se accedía en barca y donde se celebraban majestuosas fiestas, y la Casa de la Vieja, donde se escenificaba el estilo de vida de las clases más populares.

Avatares del destino marcan la historia de este jardín que pasaría por manos menos sensibles que las de la duquesa –con etapas de auténtica dejadez- y que, en la guerra civil, fue alterado por el Ejército del Centro con edificaciones tales como el Búnker o el Polvorín; ofreciéndonos una estampa grotesca a la vez que reveladora.

En el año 1974, El Capricho pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid y, desde entonces, se han llevado a cabo diversos trabajos de recuperación y de restauración, fruto de los cuales, hoy en día, su visita permite sumergirnos en un paraíso encantador, lleno de sugerencias, de leyendas e historias que emergen de cada uno de sus rincones.

Isabel García López

Nuestro agradecimiento Antonio Morcillo, jefe de servicio de la Dirección General de Patrimonio Verde del Ayuntamiento de Madrid, por su acompañamiento en la visita que hicimos el martes 3 de julio de 2012 una comitiva formada por representantes del Ayuntamiento de Guadalajara, de la Escuela Taller de Guadalajara y de la Asociación Jardicultura.

Visto 4189 veces Modificado por última vez en Martes, 25 Septiembre 2012 17:26

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