Miércoles, 17 Diciembre 2014 17:57

La pérdida de cultura de conocimiento de las plantas Destacado

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Si tuviéramos que comparar el conocimiento de las plantas que tenían nuestros antepasados con el que tenemos hoy en día, posiblemente nuestros antepasados obtendrían una nota media por encima del notable alto mientras que nosotros no superaríamos el muy deficiente. Es posible que esta sea una de las más sangrantes pérdidas de cultura popular que haya sufrido la humanidad en toda su historia porque, a pesar de todo, nuestra interdependencia de las plantas no ha variado ni un sólo ápice en todo este tiempo. Las razones para esta situación son múltiples, no hay un solo culpable.

ANTES Y AHORA

Mientras que la cultura del conocimiento de las plantas era algo necesario incluso para la supervivencia, hoy en día ya no es así o, al menos, esa es la sensación que tenemos. De hecho podríamos decir que durante algún tiempo se produjo una especie de desprecio generacional a disponer de esos conocimientos como más propio de un sector de la población menos sofisticado e incluso más inculto. Para nuestros ancestros eran unos conocimientos que se transmitían de padres a hijos como una valiosa herencia cultural, mientras que en la actualidad los mecanismos de transmisión se han reducido muchísimo y los que quedan se efectúan de forma muy esporádica, al contrario que en el pasado, que se producía de una forma continuada, en el día a día.

 

ESTAMENTOS IMPLICADOS

En las siguientes secciones se van a exponer actitudes generalizadas. Entiéndase que se pueden encontrar actitudes diferentes a las aquí expresadas aunque no sean las más habituales y, por supuesto, podremos encontrarnos con casos en los que una persona pueda estar en más de uno de los estamentos sociales descritos. La realidad siempre es más compleja pero sirva esta simplificación para dar explicación a la situación y ayudar a encontrar soluciones.

1. LA CIENCIA

El estamento científico dispone de sus propias herramientas, las claves de identificación taxonómicas, creadas por botánicos y destinadas sólo a botánicos debido al elevado nivel necesario para su utilización. No hay ninguna intención de cambiar esta situación ya que son sin duda herramientas efectivas para su cometido: servir de herramientas de identificación universal.

2. LA UNIVERSIDAD

En las carreras universitarias relacionadas con el mundo vegetal, se utilizan para la formación las herramientas desarrolladas en el ámbito científico que resultan apabullantes para casi todos los alumnos. Esto es debido a la gran cantidad de información, el elevado nivel necesario para su manejo y que, a menudo, es el primer contacto que tienen con el tema. La mayoría de los alumnos llegan poco interesados en la botánica debido al escaso trabajo educativo realizado con ellas en sus etapas de aprendizaje anteriores.

Otro aspecto particular que no resulta extraño es que, entre los propios profesores de botánica, las especies ornamentales son minusvaloradas como material de estudio, algo que repercute en la formación de formadores muy especialmente, como veremos en el siguiente apartado.

3. EDUCACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA

En educación primaria y secundaria la formación del profesorado es a menudo insuficiente para su aplicación práctica o, en los excepcionales casos en que no es así, las herramientas científicas son prácticamente las únicas disponibles y las desestiman para su uso con los niños y jóvenes por su excesiva sofisticación. Normalmente los profesores y maestros estiman que la identificación botánica es un tema demasiado complejo para ser tratado en los más básicos niveles de formación, idea que choca frontalmente con el conocimiento de las plantas que poseían nuestros antepasados en general, y eso sin tener conocimientos de botánica.

En el caso de los profesores o maestros con formación en botánica, al no haber tenido una formación en la identificación de las especies vegetales ornamentales, las especies con las que los alumnos conviven a diario -precisamente las ornamentales- no son normalmente utilizadas como material didáctico como sería lo más lógico. Utilizar especies poco habituales hace que las actividades educativas tengan un impacto cultural menor.

4. EL ÁMBITO FAMILAR

En las familias, el pasado desprecio generacional ha provocado que la cultura de conocimiento de las plantas hace décadas que se perdiera y ahora resulta prácticamente imposible recuperarla sin la intervención de agentes externos. Entre los niños es más fácil que se vean atraídos por el mundo animal que por el vegetal. Los documentales televisivos sobre animales superan con creces los de temática vegetal debido, entre otras razones, a que estos últimos requieren técnicas de rodaje muy caras, como la cámara rápida en la que se comprimen varias horas o días de fotogramas filmados en unos pocos segundos de documental.

5. EL ÁMBITO ECOLOGISTA

Tampoco resulta extraño ver en este colectivo poco o ningún interés por el grupo de especies utilizadas como ornamentales en nuestras poblaciones. Un mal entendido, a mi gusto, sentido de la ecología estima que el gasto de agua en el mantenimiento de estos vegetales es inapropiado e, incluso, injustificable, debiendo ser sustituidas por otras de tipo autóctono con ningún gasto de agua. También el riesgo de que especies traídas de fuera se conviertan en invasoras supone, según su criterio, inadmisible.

Olvida el que así piensa que las especies ornamentales de las ciudades han sido seleccionadas a lo largo de décadas e incluso siglos por sus cualidades para la vida en la ciudad, cualidades que no son fáciles de encontrar: crecimiento rápido, floración profusa y continuada, resistencia a la contaminación, a las podas severas… Incluso la necesidad de aporte de agua extra supone una salvaguarda interesante para, precisamente, evitar que esas especies se conviertan en invasoras debido a su incapacidad para medrar sólo con el agua de lluvia natural.

Y no olvidemos que las especies ornamentales, lejos de lo que se suele suponer, sí forman un ecosistema. Es precisamente el ecosistema más importante para la mayoría de los seres humanos que vivimos en países económicamente avanzados: el ecosistema urbano. Ni que decir tiene que si las ciudades no contaran con sus espacios verdes, el ecosistema urbano estaría mucho más degradado y nuestra calidad de vida, salud y esperanza de vida se verían sin ninguna duda afectadas negativamente.

6. LA POLÍTICA

No es posible hacer un análisis mínimamente completo sin tener en cuenta las actitudes mostradas por nuestros políticos ante esta situación.

Aunque hay notables diferencias personales entre unos políticos y otros, la mayoría se limitan a tratar de reflejar la sensibilidad mayoritaria de la población, lo que hace que sean raros los casos de políticos que actúan como visionarios de lo que la sociedad necesita, preocupados por los intereses más inmediatos de los grupos sociales de presión, y que, desde luego, no apostarán por nada que no sea demandado por la mayor parte de la población. Y, por desgracia, la mayor parte de la población no se muestra en la actualidad preocupada por la falta de cultura de conocimiento de las plantas.

 

PROPUESTAS PARA EL CAMBIO

  1. Aunque no haya sido su función tradicional, sin el papel del educador en la recuperación de la cultura de las plantas se trata de un objetivo completamente inviable. Sencillamente, no hay otra forma de conseguirlo.
  2. Las Nuevas Tecnologías son imprescindibles para recuperar la cultura vegetal en el entorno familiar y educativo.
  3. La formación a los educadores debe orientarse al reconocimiento visual, la forma natural del identificación para el ser humano, antes que mediante la clasificación taxonómica. Es evidente que ello limita el número de especies a reconocer.
  4. El trabajo en el entorno educativo y familiar se debe centrar en las especies cotidianas.
  5. El trabajo debe llevarse a cabo de forma continuada y repetitiva a lo largo de toda la infancia.
  6. Es necesario aprovechar la curiosidad natural del niño que actualmente no es posible saciar y que desaparece con la edad.
  7. La identificación de especies vegetales requiere el desarrollo de habilidades diferentes a las especies animales. Mientras que los animales poseen formas y diseños concretos y repetidos con pocas variaciones para la misma especie, las plantas poseen crecimientos no repetibles, creando formas diferentes comparando individuos de la  misma especie, siendo necesario entrenarse en el manejo de la “lógica difusa” para su identificación.
  8. El entrenamiento visual en el reconocimiento de la morfología de los vegetales es la base de la recuperación de la cultura de reconocimiento de las plantas, no sustituible por cartelería por muy sofisticada que esta sea (sistemas georreferenciados). La cartelería evita el necesario entrenamiento visual para el reconocimiento de los caracteres propios de cada especie.
  9. No se puede esperar que sea el estamento político el que impulse el cambio sino que se debe ser consciente de que en su momento se sumará al cambio impulsado por la propia sociedad y por el papel del educador como pieza clave.
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