Martes, 06 Septiembre 2011 17:19

¿Es derroche el riego de balcones y terrazas? Destacado

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Por si alguien tiene la sensación de que emplear agua en el riego de macetas y jardineras supone un gasto injustificable, he aquí un artículo que pretende precisamente justificalo. Como de costumbre, antes de formarnos una opinión coherente y sensata, partiremos de la información necesaria para comprender los elementos que intervienen.

Vamos a considerar que en Guadalajara, ciudad para la que vamos a hacer el análisis -aunque bien podría hacerse un análisis similar para cualquier otra localidad- la precipitación media anual está entorno a 500 mm (es decir, 500 litros por metro cuadrado). Como pasa con todas las regiones afectadas por el clima mediterráneo, Guadalajara posee un régimen de lluvias muy variable, no solo a lo largo del año, de una estación a otra, si no de un año para otro. Eso complica el cálculo de la precipitación media ya que la pluviometría de un solo año o de unos pocos, nos llevaría a error si la consideráramos como pluviometría media. Nada menos que los últimos 15 son los años que necesitamos para obtener un dato fiable para calcular la media, según los climatólogos. Es lo que se denomina el método de los quintiles.

Guadalajara, al igual que cualquier otra ciudad civilizada, posee una buena parte de su superficie cubierta por materiales artificiales como asfalto en las calzadas, pavimento en las aceras, tejas en los tejados, hormigón en las azoteas, etc. Salvo en las zonas verdes -nuestros queridos parques y jardines-, en donde el agua de lluvia cae sobre la vegetación y, posteriormente, sobre el terreno de cultivo para ser en buena parte absorbido por éste, en el resto de la superficie urbana el agua de lluvia supone un inconveniente al que conviene dotar de una solución de evacuación. Así, las pendientes de los tejados, aceras y calzadas van encaminadas a conducir el agua de lluvia a desagües de todo tipo para, finalmente, ser conducida por la red de alcantarillado. El agua de lluvia es recogida a través de la red de pluviales, como así se conoce técnicamente, para juntarla al “agua” -por llamar a ese líquido de alguna manera- de la red de saneamiento, y es conducida a la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales), situada junto al río. Una vez allí se depura y se devuelve al ciclo hidrológico vertiendo el agua depurada al río Henares.

EDAR de Guadalajara

En la imagen anterior podemos ver la EDAR de Guadalajara, donde se depura el agua de saneamiento con la de pluviales que no es aprovechada en las zonas verdes.

Como comentaba, una buena parte de la superficie de la ciudad posee una cubierta artificial que impide que el agua penetre en su superficie y, por supuesto, también impide el crecimiento de plantas que, de otra manera, aparecerían espontáneamente. Echando un vistazo a los alrededores de la ciudad, podremos hacernos una idea de la vegetación que podría crecer en el terreno, en caso de que Guadalajara no estuviera donde está.

Guadalajara con Google Maps

En la imagen superior se puede ver que la mayor parte de la superficie de la ciudad no es zona verde -si descontamos la zona de Aguas Vivas, en proceso de urbanización-, a pesar de que contamos con una de las mayores concentraciones de zonas verdes urbanas de toda la península.

El agua de pluviales no es aprovechada por los guadalajareños de ninguna manera, salvo para los que acostumbran quizá a aparcar en la calle y gastan poco o nada en el lavado de sus vehículos. Bromas aparte, existe un caso interesante en el que, gracias a una superficie artificial construida por el hombre, al impedir que el agua de lluvia penetre en el terreno tapado por esa superficie, dicha agua acaba aumentando los litros por metro cuadrado que llegan al terreno no tapado colindante. Este fenómeno podemos verlo en algunas medianas y cunetas de las carreteras, lugares donde, a pesar de no poseer ningún sistema de riego, reciben un aporte extra de lluvia y posibilitan la existencia de plantas en mejores condiciones hídricas que en los terrenos que se hallan a pocos metros de distancia de la propia carretera.

En la actualidad, la utilización de las aguas pluviales para riego no está prevista. Construir toda una red de tuberías para almacenarla y aprovecharla posteriormente, separándola del resto de instalaciones, supone una inversión importante y, salvo en determinadas obras especiales de nueva factura -con objetivos medio ambientales elevados-, no parece una solución económicamente viable en la actualidad.

¿Cuanta agua caída sobre nuestra ciudad no es aprovechada ni por sus ciudadanos ni por las plantas que, en teoría, deberían estar si no hubiéramos construido una ciudad? Teniendo todos los datos, la cuenta a grosso modo no es demasiado difícil. Bastaría con hacer un cálculo de los metros cuadrados que ocupa la ciudad, restarle los metros cuadrados de las zonas verdes y multiplicarlo por la media de pluviometría en litros por metro cuadrado anuales. Ignoro la cifra, pero 500 litros por los muchos metros cuadrados de zonas no verdes de Guadalajara, tiene que dar una considerable cantidad de litros de agua al año. También ignoro para cuantas macetas y jardineras daría toda esa cantidad de agua, pero me da la sensación de que para muchas más de las que hay en la actualidad en toda la ciudad. Para muestra, un cálculo sencillo: 100 macetas de 20 centímetros de diámetro suponen 3,14 metros cuadrados, lo que supondría que tendrían “derecho” a recibir, según la pluviometría de la zona, unos 1.570 litros de agua al año. Si consideramos que, como en el caso de las carreteras, por cada metro cuadrado de maceta existente puede que haya otros tantos metros cuadrados en los que no las hay y se desaprovecha el agua de lluvia, puede que esa cantidad de agua teóricamente disponible se pueda multiplicar por 10 ó quizá más.

¿Es un gasto excesivo? Yo creo que no. Se desperdicia agua de lluvia que podría ser aprovechada por la vegetación que no existe gracias a nosotros. Devolver un poco de vegetación a la ciudad para mejorar tanto su aspecto como la calidad de vida de sus ciudadanos, es algo que deberíamos fomentar. Si para ello tenemos que utilizar un poco del agua que, por otra parte, le quitamos a la propia vegetación natural, es casi un acto de justicia ecológica.

Visto 3695 veces Modificado por última vez en Lunes, 17 Septiembre 2012 10:50