Lunes, 28 Marzo 2011 16:08

Las revistas de jardinería

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

No voy a citar ninguna. No creo que sea necesario. En el fondo creo que, salvo honrosas excepciones, a casi todas les pasa lo mismo. Me refiero al intenso sabor agridulce que me dejan después de leerlas.

El colorido y la calidad de las imágenes es soberbio. Verdaderamente apetitosas. Página tras página todo lo que ves te gusta y te llama la atención. Plantas exhuberantes en plena floración, colores vivos, saturados, que alegran los sentidos... Los textos como las imágenes, llenos de entusiasmo y con titulares que aparentemente emanan una gran sabiduría y experiencia jardicultora...

¿De dónde viene entonces el sabor agridulce? Al cerrar la revista, uno tiene la sensación de ser un auténtico manazas con sus propias plantas, por un lado, pero lo peor de todo, la sensación de que, a pesar de haber devorado con fruición toda la sabiduría ofrecida por aquella revista, en realidad uno tiene la sensación de no haber aprendido nada.

Quizá es que uno es más cortito de lo que uno cree. Por desgracia eso suele ser así en la mayoría de los casos. Pero aún así, la explicación no puede ser tan simple. ¿Cómo es posible que tras leer una de tantas revistas de jardinería no me hayan aportado algo? Quizá porque el objetivo de la revista no es informar, si no abrir el apetito consumista de sus lectores.

Hace años, al comienzo de mi vida profesional, adquirí la costumbre de comprar asiduamente revistas de jardinería. Y las que no compraba las leía en las hemerotecas, en casa de algún amigo, o donde pudiera. Era una época de una gran ansiedad por asimilar tan basto mundo de conocimientos. Después de algún tiempo dejé esa afición y la dejé sin haber mejorado mucho mis conocimientos, al menos gracias a estas publicaciones periódicas.

Años despues vuelven a caer en mis manos nuevas revistas del género. Poco o nada ha cambiado en cuanto a la filosofía, aunque hay que reconocer que la densidad de imágenes ha aumentado considerablemente. Y por supuesto su calidad. Siguen sin aportarme nada y, lo que es peor, siguen sin hablar para nada de los recursos que la experiencia me ha enseñado que son los realmente valiososo a la hora de practicar jardinería. Ahora siento que la perspectiva de los años me permite entender el porqué de ese sabor agridulce.

Son un auténtico caos. Siempre hablan de lo mismo, pero no aportan nada, como si fueran políticos haciendo un discursoUna supuesta página de una revista electoralista. Acarician los sentidos sin aportar conocimientos. Y lo que es peor, abundan los errores. Imágenes de especies que no corresponden con las descripciones de los textos. Y para muestra un botón. En la última revista que cayó en mis manos en tan sólo un par de páginas había una imagen de una Ipomea a la que el pie de foto llamaba Mirabilis, un abeto (seguramente un Pinsapo) al que el pie de foto llamaba Tuya (puedes hacer clic en la imagen adjunta para ver ambos errores con más detalle), una Schlumbergera a la que el pie llamaba Epiphyllum,... Y más cosas, un Notocactus al que el pie de foto aconseja tener húmedo todo el año (¡un cactus terrestre, cielo santo!), una Crocosmia en una sección llamada Plantas anuales,... y así un inagotable etcétera.

Y todo ello aderezado con pequeñas reseñas de, no lo pongo en duda, profesionales expertos que nos brindan una inacabable lista de trucos fruto de sus años de experiencia. Acompañar las páginas con este tipo de contenidos es una forma de dar imagen de seriedad. Aunque para mí no lo consiguen. Ya no.

Muy triste. Y lo es porque la gente las sigue comprando, eso es un hecho. Un hecho que demuestra de nuevo que estamos muy atrás en cuanto a cultura jardinera. Un hecho que, de ser de otra manera, obligaría a las editoriales a hacer revistas en condiciones, serias e informativas.

Mientras tanto, las revistas se seguirán haciendo como churros, tirando de una buena base da datos de imágenes y rellenando con ellas publicación tras publicación, sin cuidar para nada los contenidos. Y si no, comparad con un buen libro, como los de la Royal Horticultural Society, por poner un ejemplo. ¿Calidad de información? Nada que ver.

Visto 4543 veces Modificado por última vez en Lunes, 17 Septiembre 2012 10:50