Domingo, 13 Marzo 2011 16:00

Tareas del mes de abril

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Durante el mes de Abril empezamos a ver los resultados de nuestro trabajo durante Marzo y los meses anteriores. Los primeros calores nos han proporcionado ya las primeras flores y brotes. Nuestros semilleros y esquejados están a punto para pasar a su lugar definitivo.

No debemos bajar la guardia con los riesgos de heladas. Aunque los fríos primaverales son mucho menos intensos que los invernales, son mucho más dañinos. Los brotes tiernos de las plantas en primavera son mucho más sensibles y una ligera helada nocturna de 2 ó 3 grados bajo cero puede dejar muy tocadas o incluso matar algunas especies.

ORGANIZAR EL TIEMPO

Tras la organización del espacio durante el mes anterior, donde hicimos una planificación de dónde y de qué vamos a cultivar durante el año, viene el momento de realizar el seguimiento de nuestros planes. Si en su momento decidimos obtener las plantas a partir de semilla, los semilleros ya mostrarán las plántulas nacidas y será conveniente vigilarlos para evitar que se sequen.

CUIDADO DE LOS SEMILLEROS

Los semilleros no deben secarse nunca. Mientras que las plantas crecidas pueden soportar cierto grado de sequedad en el sustrato, gracias a sus raíces desarrolladas, las semillas en germinación y durante la nascencia son muy sensibles a la falta de agua.

Para germinar, las semillas necesitan absorber humedad. Cuando el agua penetra dentro de los tejidos de la semilla, se desencadenan una gran cantidad de reacciones bioquímicas, haciendo que el embrión comience a desarrollarse. Después de poco tiempo, el embrión rompe la semilla y comienza la germinación. Tras ella, cuando la joven plántula asoma por encima del terreno se produce la nascencia.

No es un proceso reversible. Si durante el tiempo que va entre el inicio de la germinación y la nascencia la humedad del sustrato baja demasiado, la plántula se puede desecar y muere. También después de la nascencia es necesario extremar nuestros cuidados con el agua, ya que la raíz aún no ha adquirido la suficiente superficie de absorción, algo que probablemente no ocurra, como mínimo, hasta que la plántula emita sus primeras hojas verdaderas.

Para controlar mejor la humedad de los semilleros, conviene mantenerlos tapados. Un cristal del tamaño adecuado suele ser una solución muy utilizada ya que es una superficie fácil de limpiar, algo imprescindible para evitar problemas de hongos. Unas hojas de papel de periódico sobre el cristal hace que el semillero permanezca en la oscuridad, una condición indispensable para la germinación de algunas semillas. Levantar el cristal a diario para que se renueve el aire del semillero también es necesario para dificultar la aparición de los peligrosos hongos. Cuando la nascencia se ha producido, el papel de periódico se debe quitar para permitir el paso de la luz, por lo que habrá que evitar el sol directo para impedir que el semillero se "cueza". A partir de ese momento, la ventilación del semillero es más necesaria por lo que pasarán más horas descubiertos. Al atardecer se vuelven a tapar hasta bien entrada la mañana del día siguiente, siempre según la temperatura.

CUIDADO DE LOS ESQUEJES

Los esquejados nos permiten obtener nuevas plantas de forma bastante rápida. No todas las plantas son esquejables y algunas de ellas lo son pero sólo en condiciones especiales, con hormona de enraizamiento y con control de temperatura y humedad.

Dentro de las plantas que son fácilmente esquejables vamos a distinguir dos grupos:

  1. Las que son esquejables en agua, como el Coleus blumei(1), la Impatiens sultanii, Zebrina pendula, Tradescantias,... Suelen tener tejidos más tiernos, menos fibrosos, y suelen emitir raíces con bastante facilidad.
  2. Las que son esquejables en tierra, como el Pelargonium peltatum, Pelargonium zonale, Chrysanthemum... Suelen pudrirse en agua antes de emitir las raíces y suelen poseer tejidos más fibrosos. De la misma forma que requieren humedad también necesitan un cierto grado de aireación, por lo que no enraizan bien en agua.

Siempre que sea posible, realizaremos nuestros esquejes en agua ya que tendremos un elevado control sobre la emision de raíces. En ocasiones será interesante que el recipiente para mantener nuestros esquejes en agua sea opaco, ya que para algunas plantas potenciará la emisión de raíces; para otras será indiferente.

Cuando la longitud de las raíces sea suficiente para la supervivencia del esqueje (ni antes ni después), realizaremos cuidadosamente la plantación. Evitaremos roturas de raíces si la hacemos antes de que sean demasiado largas y apretamos bien el sustrato antes de introducir el esqueje, apretando con suavidad el sustrato una vez introducido. Un buen riego posterior es imprescindible para que el sustrato se compacte adecuadamente alrededor de nuestra joven planta.

CUIDADO DE LAS PLAGAS Y ENFERMEDADES

La vigilancia de nuestras plantas debemos realizarla a diario, haciendo aplicaciones preventivas si fuera necesario. A diferencia de las plantas agrícolas, en donde es admisible un cierto grado de deterioro por agentes biológicos (la cosecha ligeramente mermada no siempre justifica un tratamiento fitosanitario) el ataque de plagas o enfermedades a las plantas ornamentales puede mermar rápidamente su aspecto estético, lo que en general es inadmisible aún a niveles de ataque reducidos.

Enfermedades como el oídio del rosal, en los que hay años que ataca de forma muy intensa y otros en los que ataca de forma más suave (pero siempre ataca) debe ser objeto de un programa de tratamientos preventivos durante los meses del año con temperaturas y humedades propicias. Igualmente será necesario realizar tratamientos preventivos contra plagas como la polilla del geráneo, que ataca tanto a geráneos como pelargonios o gitanillas, y que desde hace años ha decidido compartir con nosotros su existencia. Es algo con lo que debemos de contar, si es nuestro deseo que dichas plantas formen parte de nuestra colección.

LA DEFENSA CONTRA HELADAS

A pesar de que las heladas primaverales son mucho menos intensas que las invernales, resultan mucho más dañinas. Las esporádicas noches frías primaverales ocurren en el peor momento para nuestras plantas, cuando están en plena brotación y, en algunas especies, incluso en el momento de la floración. La única ventaja es que son temperaturas que resultan más fáciles de defender que las invernales.

Defender unos pocos grados bajo cero es relativamente fácil. Un simple plástico cubriéndolas por las noches puede ser suficiente. Otra medida puede ser colocar las macetas en un rincón protegido, aprovechando una pared orientada al sur o bajo un árbol. Es importante buscar una situación al abrigo del aire y, a ser posible, bajo una cubierta. Por supuesto, siempre que sea posible, lo ideal será meter en casa las macetas de las plantas más sensibles.

En caso de que sea imposible mover las plantas, como puede suceder en un jardín o en un huerto, podremos utilizar otras medidas tales como el riego anti-heladas. El agua líquida, al solidificarse con el frío bajo cero, desprende calor. Este sencillo principio físico es aprovechable para subir algunos grados en un momento delicado para defender nuestros vegetales. Eso sí, si utilizamos riego por aspersión, será mejor evitar que el agua salpique las ramas de nuestros árboles ya que del peso del hielo formado podría romperlas fácilmente.


(1)No todas las plantas tienen nombres vulgares, algunas tienen varios y otras comparten el mismo. Para evitar este inconveniente, es útil acostumbrarse a los nombres botánicos. Para eso están y buscar algo con ellos en Internet es mucho más fácil.

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